4 Hábitos Cotidianos que te Pasan Factura: Dormir Tarde, Refrescos, Pantalla de Noche y Mala Postura

1) Dormir tarde y su impacto en el hígado
Dormir poco y, sobre todo, dormir a horas muy tardías altera el ritmo circadiano (el “reloj biológico”) que regula múltiples funciones del cuerpo. El hígado, que participa en la desintoxicación, el metabolismo de grasas y azúcares y el almacenamiento de energía, trabaja de forma coordinada con ese reloj interno. Cuando el descanso se vuelve irregular, pueden aparecer efectos como:

  • Mayor dificultad para regular la glucosa y las grasas, lo que con el tiempo puede favorecer acumulación de grasa en el hígado.
  • Aumento de inflamación y estrés oxidativo, asociados a hábitos de sueño pobres.
  • Más cansancio y apetito desordenado, que lleva a comer tarde, picar más y empeorar el metabolismo, lo que indirectamente también afecta al hígado.
    Dormir temprano y con horarios estables ayuda a que el cuerpo mantenga un patrón metabólico más saludable.

2) Beber demasiadas bebidas azucaradas y el efecto en los riñones
Las bebidas azucaradas (refrescos, jugos industrializados, té embotellado endulzado, energéticas) suelen aportar mucho azúcar y a veces cafeína y sodio, lo que puede sobrecargar el sistema renal. Cuando se consumen con frecuencia, se asocian con:

  • Mayor riesgo de deshidratación relativa, porque muchas personas sustituyen el agua por estas bebidas.
  • Aumento del riesgo de cálculos renales en ciertas personas, especialmente si el hábito se combina con poca agua y dieta alta en sal.
  • Mayor probabilidad de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, una de las causas más comunes de daño renal a largo plazo.
  • Elevación de la presión arterial, que también afecta directamente a los riñones con el tiempo.
    Una buena regla práctica es reservar estas bebidas para ocasiones puntuales y priorizar agua como base diaria.

3) Trasnochar mirando el teléfono y su impacto en los ojos
El problema no es solo “mirar una pantalla”, sino mirarla durante horas, de cerca, y además de noche. Eso suele provocar:

  • Fatiga visual digital: ojos pesados, visión borrosa, ardor, dolor de cabeza.
  • Sequedad ocular: al usar el teléfono se parpadea menos, y el ojo se lubrica peor.
  • Peor calidad del sueño: la luz brillante y el contenido estimulante retrasan el sueño; dormir peor hace que los ojos estén más sensibles e irritables al día siguiente.
    Para reducir el impacto: pausas frecuentes, bajar brillo, aumentar distancia, parpadear conscientemente y evitar pantallas al menos un rato antes de dormir.

4) Sentarse encorvado y en mala postura: ¿cómo afecta?
Pasar mucho tiempo sentado con la espalda curva, cuello adelantado y hombros cerrados no solo “se ve mal”: cambia cómo trabajan músculos y articulaciones. Consecuencias típicas:

  • Dolor de cuello y espalda por sobrecarga muscular (especialmente en cervicales y zona lumbar).
  • Tensión en hombros y posible molestia en la parte alta de la espalda.
  • Menor capacidad respiratoria: al encorvarse, el pecho se “cierra” y la respiración puede volverse más superficial.
  • Rigidez y menor movilidad: al repetir la misma postura, algunas zonas se acortan (pecho y flexores de cadera) y otras se debilitan (espalda alta y glúteos).
    Mejorar la postura no requiere perfección: ayuda mucho ajustar la silla, apoyar bien los pies, mantener pantalla a la altura de los ojos y levantarse a estirar con regularidad.

Conclusión
Dormir tarde, abusar de bebidas azucaradas, trasnochar con el teléfono y sentarse encorvado son hábitos comunes, pero repetidos día tras día pueden afectar de manera real la salud del hígado, los riñones, los ojos y el sistema músculo-esquelético. Pequeños cambios consistentes —horario de sueño más estable, menos azúcar líquida, menos pantalla de noche y mejor ergonomía— suelen dar resultados visibles en energía, concentración y bienestar general.

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