¿Pareces “Pollo Pelón”? El Secreto Mexicano del Mamey y Ricino para unas Pestañas de Infarto

Seamos honestas: Todas queremos esas pestañas de muñeca que llegan hasta las cejas. Pero la realidad es cruel: o nacimos con “tres pelos” tristes, o el uso excesivo de rímel a prueba de agua y el enchinador (rizador) nos las han dejado trozadas y débiles.

Si sientes que tus ojos se ven “pelones” y estás harta de gastar en pestañas postizas que te arrancan las pocas naturales que te quedan… ¡Alto ahí!

El secreto no está en un serum de París de $2,000 pesos. Está en el mercado de tu barrio, y tus tías lo han usado por décadas: El Hueso de Mamey y el Aceite de Ricino.

Los Reyes de la Mirada Mexicana

¿Por qué las mexicanas tienen fama de tener pestañón? Porque usan lo que la tierra les da.

1. Doña Mamey (El Oscurecedor) 🌰

El Mamey es una fruta deliciosa, pero su “hueso” (semilla) es el diamante negro de la cosmética.

  • El Poder: El aceite extraído de este hueso es rico en vitaminas A y C.
  • ¿Qué hace? Nutre el folículo y, lo más importante, ayuda a oscurecer y dar brillo a la pestaña. Por eso los rímeles mexicanos con mamey son tan famosos: dejan la pestaña negra, negra, negra.

2. Don Ricino (El Constructor) 💧

El Aceite de Ricino (Castor Oil) es espeso, pegajoso y poderoso.

  • El Poder: Es rico en ácido ricinoleico y ácidos grasos Omega-9.
  • ¿Qué hace? Es como “fertilizante” para tus pestañas. Estimula la circulación en el folículo para que el pelo crezca más grueso y fuerte. Evita que se caigan antes de tiempo, dando esa apariencia de mayor volumen.

🧪 La Receta: “Serum Pestañas de Aguacero”

Este serum es muy espeso, así que úsalo con paciencia. Es un tratamiento nocturno.

Ingredientes:

  • Aceite de Hueso de Mamey (Lo venden en tiendas naturistas o farmacias. Ojo: No intentes moler el hueso en casa, es durísimo. Compra el aceite ya extraído).
  • Aceite de Ricino (Castor Oil).
  • Un frasco vacío y limpio (o un tubo de rímel viejo, lavadísimo).
  • Un cepillo de rímel limpio (goupillon).

Instrucciones:

  1. La Mezcla: En tu frasco, mezcla 50% de Aceite de Mamey y 50% de Aceite de Ricino.
  2. Agita: Mézclalos bien hasta que se integren. El ricino es muy denso, así que agita con fuerza.
  3. Aplicación:
    • Todas las noches, con la cara lavada y sin maquillaje.
    • Moja el cepillito (y quita el exceso, ¡que no escurra!).
    • Aplica desde la mitad de las pestañas hacia las puntas, como si te pusieras rímel.
    • Lo que sobre en el cepillo, pásalo muy suavemente cerca de la raíz (con cuidado).

⚠️ Reglas de Seguridad (¡Ojo con el Ojo!)

  1. No te piques: El aceite de ricino es muy denso. Si te entra al ojo, no te vas a quedar ciega, pero verás borroso un rato y puede arder. Aplica poca cantidad. “Menos es más”.
  2. Orzuelos: Si tienes tendencia a que te salgan orzuelos (perrillas) o tienes la piel muy grasa, evita tocar la línea de agua o la raíz directa, ya que el aceite puede tapar los poros. Aplica solo de medios a puntas.
  3. Constancia: Las pestañas tienen un ciclo de vida. No verás magia en 2 días. Úsalo diario por 30 días y luego me cuentas.

Conclusión: Tener una mirada de impacto no tiene que costarte la quincena. Regresa a lo natural con este dúo dinámico. Tus pestañas se verán tan largas y tupidas que la próxima vez que llueva… ¡ni te vas a mojar los ojos! (De ahí el nombre “Pestañas de Aguacero” 😉).

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